Esta estrategia 2026-2030 se estructura alrededor de tres pilares principales:

  • Proteger.

  • Empoderar.

  • Involucrar a la sociedad.

Algunas de las líneas de acción más destacadas previstas incluyen:

  • Lucha contra el odio y la violencia, tanto en línea como en el mundo real.

  • Prohibición o restricción de las llamadas “prácticas de conversión” (conversion practices) que buscan cambiar la identidad sexual o de género de una persona. 

  • Cooperación más estrecha con la sociedad civil, para asegurar que el diseño e implementación de políticas sea inclusivo y responda a las realidades de las personas LGBTIQ. 

  • Apoyo legal y derechos en situaciones transfronterizas, por ejemplo en el reconocimiento de familias, en migración o protección internacional. 

  • Mejor seguimiento y medición del progreso, recogida de datos más sistemática sobre discriminación, desigualdades, efectos de políticas, etc. 

  • Dimensión externa / internacional, es decir, un rol más activo de la UE en la protección de derechos LGBTIQ fuera de sus fronteras mediante diplomacia, ayuda internacional o alianzas. 

Desafíos:

  1. Reducir desigualdades territoriales
    La descentralización del Estado supone un reto, pero también una oportunidad: es necesario impulsar una coordinación estatal sólida que garantice los mismos derechos LGBTIQ+ en todo el país, sin que dependan del código postal. La meta es una igualdad real y efectiva entre comunidades autónomas.

  2. Frenar retrocesos y resistencias conservadoras
    Ante los intentos de frenar los avances en derechos LGBTIQ+, es clave mantener una agenda de progreso basada en los derechos humanos, la evidencia científica y el respeto a la diversidad. La política debe ser valiente, pedagógica y firme frente a discursos de odio o desinformación.

  3. Dotar de recursos y estructuras estables
    Las leyes solo son transformadoras si cuentan con medios para aplicarse. España debe invertir en formación, personal especializado y financiación estable para políticas LGBTIQ+, tanto a nivel estatal como autonómico y local. La igualdad necesita presupuesto, no solo principios.

  4. Producir y usar datos con enfoque de derechos
    La falta de datos desagregados impide ver las desigualdades reales. Es necesario crear sistemas de información inclusivos, que respeten la privacidad pero visibilicen las discriminaciones estructurales, orientando políticas públicas basadas en evidencias.

  5. Reforzar la alianza con la sociedad civil
    Las organizaciones LGBTIQ+ son el motor del cambio social. España debe consolidar un modelo de cogobernanza, donde la sociedad civil participe activamente en el diseño, seguimiento y evaluación de las políticas públicas, fortaleciendo su papel como agente social.

  6. Integrar la diversidad en todas las políticas públicas
    La igualdad LGBTIQ+ no debe limitarse a un ministerio: debe estar presente en educación, sanidad, empleo, cultura, justicia y cooperación. Un enfoque progresista apuesta por una transversalidad real de la diversidad en todas las áreas del Estado

En síntesis, el reto de España ante la Estrategia LGBTIQ+ 2026-2030 no es solo mantener los avances, sino profundizarlos y hacerlos irreversibles, construyendo un país más igualitario, diverso y libre.